A ONU e a Unión Europea piden que se retiren as sancións a Venezuela.

 

Estes días a Unión Europea, nada sospeitosa de bolchevismo ou filias chavistas, pide que USA retire as sancións a Venezuela no contexto do COVID-19. Sumase asi á oficiña do Alto Comisionado da ONU para os dereitos humáns. Ambas institucións entenden que por un mínimo de humanidade non é defendíbel manter un bloqueo que impide mercar bens de primeira necesidade coma medicamento por razóns políticas.

Desta maneira ainda é máis evidente o inhumano e inmoral das sancións do goberno de Trump  que din atacar ao goberno de Nicolás Maduro pero afectan ao pobo. Ainda mais nun contexto coma o actual no que as mais elementais normas de humanidade deberían privar sobre accións motivadas por inteses políticos.

Lonxe de afrouxar as sancións, o goberno estadounidense dirixido por Trump aumentou a presión nestes últimos días. Acusou a Venezuela de narcoestado e ofreceu unha recompensa pola cabeza do seu presidente. Alén de desenrolar maniobras militares fronte ás costas de Venezuela coa excusa do narcotráfico. Isto tendo á súa beira ao principal país productor de cocaína do mundo(Colombia), nación á que non se van achegar os seus barcos.

Nese contexto de bloqueo ás contas utilizadas para mercar alimentos e mediciñas  en  países da UE e  do mundo foi que Venezuela apelou ao FMI. Este último organismo foi sempre rexeitado polo país, por impor unhas políticas neoliberais como condición previa aos seus prstamos. Pero neste caso trátase dun creto sen condicións e sen intereses  otorgado a países con dificultades de financiamento no contexto da pandemia mundial.

Todo isto está explicado polo míudo no seguinte texto do sitio Misión Verdad

¿La Unión Europea y la ONU están dispuestas a saltarse el bloqueo contra Venezuela?

Esta semana, organismos multilaterales como la Unión Europea (EU) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) han apoyado a Venezuela en su lucha contra la propagación del nuevo coronavirus (Covid-19), en un contexto de bloqueo económico y financiero impuesto de forma unilateral por parte de Estados Unidos.

La primera organización en manifestar su apoyo a Venezuela fue la EU, cuando este lunes 23 de marzo respaldó los pedidos de ayuda por Irán y Venezuela al Fondo Monetario Internacional (FMI), países que enfrentan una situación análoga de bloqueo criminal vía sanciones unilaterales coercitivas.

Para Josep Borrell, alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, “ambas naciones se encuentran en una situación muy difícil especialmente debido a las sanciones estadounidenses que le impiden obtener recursos por venta de petróleo”, reseñó el canciller venezolano Jorge Arreaza ante medios internacionales.

El cerco financiero unilateral en el caso de Venezuela ha impactado en la compra de medicamentos, insumos médicos, alimentos, entre otros bienes esenciales, en tanto que impide establecer relaciones comerciales con otros países y empresas que suministran estos recursos al país. Por otra parte, el bloqueo de cuentas en bancos internacionales impide el pago a proveedores.

Venezuela acude al FMI en otro formato

Recientemente, Venezuela solicitó formalmente un préstamo al Fondo Monetario Internacional por un monto de 5 mil millones de dólares para fortalecer el sistema de salud. Esta modalidad de financiamiento presentada por el Gobierno Bolivariano tiene un formato de crédito con cierto rango de flexibilidad.

“Estas condiciones son establecidas bajo la premisa de que el país solicitante sufre las consecuencias de una catástrofe natural, de un shock de precios en las materias primas o problemas en la balanza de pagos, por lo que se prioriza la entrega rápida de los recursos frente a una situación apremiante”, refiere Misión Verdad en un informe especial.

El gobierno venezolano acudió al organismo financiero pocos días después de registrarse los primeros casos de coronavirus en el país, decisión que se concatenó con otras medidas radicales como la aplicación de la cuarentena social y el cierre parcial de los estados donde se registraron los casos.

A pesar de tener pocos casos, Venezuela fue el primer país en la región en aplicar medidas de este tipo para contener la pandemia.

A este mismo financiamiento acudió Irán, uno de los países más golpeados por el Covid-19. La nación persa no solicitaba ayuda al organismo multilateral desde 1962. Las sanciones de Estados Unidos y encabezar la lista de países por contagio y muerte por el Covid-19, 23 mil 49 y 1 mil 812 respectivamente (hasta el momento del pedido), llevaron a los iraníes a solicitar un préstamo para apalear la crisis en su sistema de salud, asumiendo la disposición del FMI de apoyar a los países que así lo requirieran.

El Fondo Monetario Internacional, ante el avance de la propagación del nuevo coronavirus, puso a disposición “la totalidad de capacidad prestable”, al tiempo que su directora Kristalina Georgieva afirmó que ya han recibido cerca de 80 solicitudes de financiamiento.

Esta afirmación de Georgieva coincide con la de Josep Borrell, quien además de mencionar la cantidad de países que necesitan ayuda económica, hizo énfasis en la necesidad especial que tienen Irán y Venezuela debido a las sanciones.

Ante la complejidad de la actual crisis global generada por la pandemia, el representante de la Unión Europea comparó el momento con una situación de guerra por la necesidad de movilizar grandes cantidades de recursos. En este sentido, llamó a realizar los sacrificios necesarios por el “bien común”.

Suavizar las sanciones

Un día después del apoyo de la UE a la solicitud de financiamiento al FMI, la Organización de las Naciones Unidas pidió atenuar las sanciones a Venezuela usando el mismo argumento del organismo europeo: para facilitar la lucha contra el Covid-19.
El martes 24 de marzo, la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos dirigida por Michelle Bachelet emitió un comunicado donde pide revaluar de manera urgente las “sanciones sectoriales de amplio espectro que se aplican a países que enfrentan la pandemia del coronavirus”.

En el documento Bachelet argumenta que las sanciones deberían atenuarse o suspenderse para evitar que colapsen los sistemas de salud y sus consecuencias. Al igual que la Unión Europea, la Oficina de los Derechos Humanos de la ONU hace énfasis en la crisis hospitalaria de Irán, causada por las sanciones.

Asimismo, en esa línea nombra a Cuba, Venezuela, la República Popular Democrática de Corea y Zimbabwe, cuyos sistemas sanitarios podrían obstaculizarse por el bloqueo ante la llegada de la pandemia.

La Alta Comisionada de los Derechos Humanos señala que en Venezuela algunos hospitales “experimentan carencia de medicamentos, equipos, jabón y desinfectante”. Estas deficiencias que refiere la autoridad de la ONU son causadas por las sanciones punitivas unilaterales que cada año exprimen más a la sociedad venezolana.

Ante cada torniquete que pone Estados Unidos para cortar el flujo de recursos a Venezuela, el gobierno de Nicolás Maduro ha buscado otras vías para sortear la crisis y responder a la población; a cada solución que se aplica imponen una nueva sanción. En esta guerra de desgaste que lleva varios años el más afectado es el sector más vulnerable, que depende de los servicios gratuitos que ofrece el Estado.

Paradójicamente, esa es la población que pretenden “salvar” con las medidas coercitivas unilaterales.

Recurrir al Fondo Monetario Internacional es otra de esas vías que ha buscado el gobierno venezolano para atender a la población, así como lo han hecho más de 70 naciones ante la propagación acelerada del nuevo coronavirus. En este caso no se recurre por falta de recursos, sino porque no se puede disponer de ellos por el bloqueo.

La actual crisis global que ha generado el Covid-19 ha desnudado varias realidades. Por una parte, muestra el efecto devastador que tienen las sanciones arbitrarias para un país, efecto que se maximizan con una pandemia, y por otra, se revela que las mismas se imponen por más razones políticas que humanitarias.

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