Cuba, como trastorno obsesivo-compulsivo

A teima dos Estados Unidos con Cuba é tan grande que, logo de 62 anos de revolución, cada vez que lanzan un novo proxecto de agresión contra a illa, semellan perder, cada vez mais, o senso da realidade. É o que está a acontecer nestes días, co seu plano para facer “grandes marchas” de protesta en Cuba, o vindeiro luns, día 15.

O obxectivo, xa procurado outras veces, é tentar finxir unha situación caótica, que serva de desculpa para unha agresión militar por “motivos humanitarios”. Como di o xornalista Angel Guerra, este novo intento de crear unha imaxe falsa de Cuba, “é un paso máis no camiño do golpe suave e do cambio de réxime, que segue o mesmo patrón das guarimbas en Venezuela, dos bloqueos en Nicaragua ou das revolucións de cores (en Europa do Leste e países árabes), todos eles promovidos polos EE.UU.

Malia tantos anos de fracaso, a elite estadounidense aínda non se decatou de que non todo se pode comprar con cartos. Así que, por moitos millóns de dólares que sigan a gastar en propaganda mediática, axencias de desestabilización, organizacións anticastristas (agora disfrazadas de “defensores dos dereitos humanos”) e “opositores” profesionais, nunca serán dabondo para rachar a dignidade e as conviccións do pobo cubano.

Como a illa ten cada vez ten máis aliados e se mantén firme, a pesar dos 60 anos de bloqueo económico, os continuos fracasos estadounidenses rematan por provocar a frustración (e, se cadra, unha certa tolemia) entre os promotores destas campañas, como está a acontecer co senador Marco Rubio).

Agora, volven usar toda a súa batería política e mediática chamando ao pobo cubano a manifestarse no que, ao remate, será -sen dúbida- a crónica doutro fracaso anunciado.

Pero, como ven de dicir o presidente cubano, Miguel Díaz Canel (logo dun discurso, no que se estaba a referir á vitoria na loita contra a Covid) : “O 15 de novembro, Cuba reabrirá as súas fronteiras, o alumnado volverá ás escolas e a vida nacional retomará o seu camiño ¡Ninguén vai estragar a festa!”

A xornalista e escritora Rosa Miriam Elizalde explica, de xeito maxistral, os antecedentes e o sentido desta última iniciativa anticubana, nun artigo publicado en “La Jornada” de México, que reproducimos a continuación, 

Cuba, como trastorno obsesivo-compulsivo

La alcancía volvió a sonar. Hace poco más de un mes, en septiembre de 2021, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) otorgó  6.669.000dólares en subvenciones para proyectos destinados a un cambio de régimen en Cuba, eufemismo para evitar decir intervención directa de una potencia extranjera.

La administración demócrata ha favorecido especialmente al Instituto Republicano Internacional (IRI) con una generosidad bipartidista que jamás tuvo Donald Trump. También han recibido espléndidas partidas otros grupos de Florida, Washington y Madrid, que han pedido la invasión a la isla y pintan un panorama apocalíptico en La Habana, con lo que aseguran más dinero el próximo año.

Las arcas públicas de Estados Unidos parecen inagotables para la industria anticastrista. En el último año, al menos 54 organizaciones han sido beneficiadas con los programas para Cuba del Departamento de Estado, la National Endowment for Democracy (NED) y la USAID. Esta agencia ha otorgado en los últimos 20 años a Creative Associates International, una tapadera de la CIA, más de 1.800 millones de dólares para el espionaje, la propaganda y el reclutamiento de agentes en la isla.

Os EE.UU. a través das súas axencias CIA e USAID, pagan milleiros de millóns de dólares en propaganda anticubana, subvencións a organizacións anticastristas e no recrutamento e adestramento de axentes subversivos.

Uno de sus proyectos más conocidos, el llamado Twitter cubano, o “ZunZuneo”, resultó ser un soberbio fracaso que desveló una trama de corrupción y violaciones flagrantes de la ley estadunidense. El “ZunZuneo” le costó el puesto al director de la USAID, pero las operaciones de Creative Associates International se mantienen a toda vela, ahora de manera encubierta.

El investigador estadunidense Tracey Eaton, que durante años ha seguido la ruta de estos fondos, comentó – en entrevista reciente – que muchos de los programas de financiamiento para el cambio de régimen en Cuba son tan furtivos, que probablemente jamás sabremos quiénes son todos los destinatarios ni la cantidad total y, a juzgar por los milloncejos conocidos, la subvención debe alcanzar unas cifras faraónicas. Las estrategias de “construcción de la democracia” se consideran secretos de oficio y están exentas de divulgación en virtud de la Ley de Libertad de Información estadunidense, según cartas que Tracey Eaton ha recibido del Departamento de Estado y de la USAID.

Estados Unidos se vuelve loco ante el supuesto indicio de intromisión rusa, china o islámica en la política local y en las plataformas “on line”. Sin embargo, no duda ni un minuto en intervenir groseramente en Cuba, como ha expuesto el diario digital MintPress News, que documentó cómo grupos privados de Facebook instigaron los disturbios del 11 de julio en varias ciudades cubanas. La publicación dice que la participación de ciudadanos extranjeros en los asuntos internos de Cuba, está en un nivel que difícilmente se puede concebir en Estados Unidos y añade que las personas que provocaron las protestas del 11 de julio en Cuba siguen planeando acciones similares para noviembre.

O senador Marco Rubio, é un dos principais impulsores das agresións contra Cuba. A súa tolemia levouno, hai días, a acusar ás multinacionais norteamericanas de ser “o instrumento de ideoloxías antiestadounidenses”

Los planes de subversión política de la superpotencia militar, son una vergüenza y un escándalo, pero nada indica que Washington alcanzará ahora lo que no pudo en 60 años. De hecho, esta obsesión del gobierno estadunidense tiene dos siglos, como ha demostrado Louis A. Pérez, investigador de la Universidad de Carolina del Norte, en un brillante ensayo titulado Cuba como trastorno obsesivo compulsivo.

“El tema de Cuba rara vez ha sido un tema de disquisición razonada. Desafía una explicación fácil y, ciertamente, no puede entenderse única –o incluso principalmente– dentro de la lógica del cálculo de políticas, que dan cuerpo a las relaciones exteriores de Estados Unidos, principalmente porque no hay lógica”, escribe el historiador.

Lo que sí tiene lógica es la permanencia en el tiempo de la intransigencia cubana. Ernesto Che Guevara solía repetir, en sus discursos de los primeros años de la revolución de 1959, que Cuba no será otra Guatemala. Es decir, su independencia del imperio estadunidense no sería boicoteada con bombardeos mediáticos primero, movilizaciones inducidas y ataques militares después.

La costumbre de derrocar alternativas independentistas es tan larga y la arrogancia basada en una abrumadora fuerza militar y mediática es tan ciega, que el gobierno estadunidense no ha logrado prever sus continuas derrotas, ni ha superado el trauma de tener “una isla levantisca casi a la vista de nuestras costas”, como decía John Quincy Adams “y, para colmo, sin el más mínimo interés en ser el Estado que nos falta entre la entrada al Golfo y la salida del vasto valle del Mississippi.”

La gran verdad de todo esto, comenta sabiamente Louis A. Pérez, es que los cubanos han aprendido de la historia, pero Washington no.

Rosa Miriam Elizalde

 

Cuba, como trastorno obsesivo-compulsivo